Persiguiendo a lo “peor de lo peor”

Por: Beth Gosselin

 

Mantener segura a la comunidad mediante el combate del tráfico de armas de fuego y de los delitos violentos - ambos parte de la misión principal de la Agencia de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés). Arma de fuego colocada sobre una pila de dinero.Recientemente, la ATF, junto con el Fiscal Federal Thomas Walker y la Oficina de la Fiscalía Federal (USAO, por sus siglas en inglés) del Distrito Este de Carolina del Norte, destacó el éxito de esta misión en Sharpsburg, Carolina del Norte. El líder de un negocio delictivo y violento de drogas, Tovaris Battle, robó armas de fuego y compró otras de usuarios de droga para favorecer su organización criminal.

La ATF, junto con sus agencias de ley y orden asociadas, investigó a Battle y su organización desde mayo de 2011 hasta julio de 2013. La investigación reveló que estas armas obtenidas ilegalmente fueron usadas en varios crímenes. Los miembros de la pandilla estaban involucrados en varios secuestros y un allanamiento de morada que resultó en el tiroteo de un ocupante de la casa y el uso extremo de violencia contra otros ocupantes durante la búsqueda de droga y dinero por parte de la pandilla.

"Las pandillas siguen siendo distribuidores clave de narcóticos ilegales en los Estados Unidos y son negligentes e indiferentes en el uso de armas de fuego de para cometer violencia e intimidación con el fin de cumplir sus metas delictivas", dijo el Agente Especial Tim Graden, un agente vetrano de la ATF y figura clave del éxito de este caso. "Debido a que las organizaciones criminales frecuentemente utilizan armas de fuego, la ATF usa su experiencia en el control de tráfico ilegal de armas de fuego para enfrentar los delitos violentos y la actividad de las pandillas".

El éxito de la misión de la ATF para luchar contra los delitos violentos depende de las relaciones laborales positivas entre la ATF y nuestros colegas estatales y locales. Durante este caso, la ATF trabajó mano a mano con el Departamento de Policía de Rocky Mount, las Oficinas del Sheriff de los Condados de Wilson, Nash y Edgecombe y la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) para identificar a delincuentes identificados como "lo peor de lo peor". Esta alianza utilizó técnicas de aplicación de la ley estratégicas como vigilancia, informantes confidenciales e interrogatorios de defensores cooperadores para acusar y procesar con éxito a miembros de pandillas.

El 18 de noviembre de 2014, el Juez Principal del Distrito Federal, James C. Dever, III sentenció al líder de esta pandilla a cadena perpetua más 120 meses. Otros doce miembros y asociados de la pandilla recibieron sentencias de entre tres y 40 años en prisión federal. Las sentencias estuvieron basadas en declaraciones de culpabilidad anteriores por cargos de violación a la ley armas de fuego y distribución de grandes cantidades de cocaína y crack en el área de Sharpsburg.

"La ATF defiende al ciudadano que vive con miedo de la pandilla de su vecindario, la que intenta reclutar a niños en la escuela, la que vende drogas en la cuadra, la que mata al hijo del vecino con una bala perdida", agregó el Agente Especial a Cargo de la División Regional de Charlotte, Wayne L. Dixie, Jr. "La ATF lucha contra estos actos de violencia y remueve delitos violentos de las calles para crear una comunidad más segura".

Lea más en: https://www.atf.gov/press/releases/2015/01/012715-char-thirteen-sentenced-for-narcotic-distribution-and-violent-home-invasions.html

Esta página fue revisada: Enero 29, 2019